Y así como es de bonito el gesto, también es lastimoso que se haya quedado en gesto y que no haya pasado a más. Por eso me come la curiosidad. Además, me si yo fuera responsable de los conciertos frustrados y del buen uso que se le fuera a dar al producto de los mismos yo me hubiera preguntado que cuál iba a ser el canal por medio del cual las ganancias iban a ir a parar a quienes les habían sido ofrecidas.
¿Podrían, Arjona y su gente, haber elegido cómo se iba a canalizar la ayuda? Muchas organizaciones privadas voluntarias de servicio son obligadas a canalizar su ayuda por las vías oficiales; ¿se habrá enterado de esto Arjona? Puede que sí, y puede que no. Por eso es que a mí me da curiosidad saber cuáles fueron las razones de fuerza mayor que obligaron a Arjona y a su gente a echarse para atrás y tomar la decisión de ya no hacer los conciertos que habían ofrecido.






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