Los Q261.3 millones que hubieran servido para inversiones de capital y en la generación de más bienes y servicios, y para la generación de más y mejores empleos productivos, fueron desviados hacia papeles y, en su mayoría, hacia el gasto público.
Los Q261.3 millones que ahora hacen falta en el sector privado harán que se encarezca el crédito; y cómo las tasas de interés son el precio del crédito, pues ahí lo tiene usted. La venta de bonos presionará al alza la tasa de interés, de una forma artificial. Y ya lo sabe usted, como los precios llevan y traen información, las tasas de interés artificialmente altas proveerán a los actores económicos con información falsa. Y usted ya sabe lo que pasa cuando uno toma decisiones con información falsa, o adulterada. Pasa que el cálculo económico se hace inútil, o imposible. Y en fín...usted ya sabe que esto es malas noticias.
Los Q261.3 millones son una hipoteca sobre lo que no hemos producido, y lo que tendrían que producir personas que aún no se cuentan entre la población económicamente activa. Son un lastre para el futuro.






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