De eso me acordé cuando leí que de los pretendidos efectos de la Ley de Extinción de Dominio, los funcionarios quieren excluirse a sí mismos.
Esa ley, que es parte de la Guerra contra las drogas, es una güizachada que legaliza el comiso y la expropiación sin el debido proceso legal, mediante el truco de apuntar contra las cosas, en vez de hacerlo contra los propietarios.
¡Con razón se espantaron los funcionarios!, y con razón quieren el privilegio de estar protegidos contra semejante legislación. Y claro, los funcionarios pueden protegerse a sí mismos; pero, ¿quién protege a los tributarios y a los electores? Esa ley no debe ser aprobada...¡y menos, con privilegios!






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