Grandes áreas de los bosques lluviosos de Guatemala, que una vez fueron la cuna de unas de las grandes civilizaciones del mundo, están siendo arrasados por ganaderos-narcotraficantes. Así lo denunció The New York Times en un reportaje publicado al sábado pasado, sobre El Mirador. De forma voluntaria, o no, los invasores de tierras se convierten en peones de los narcos. Los ocupas son numerosos, frecuentemente están armados y son difíciles de expulsar. En muchos casos funcionan como guardias para los traficantes y evitan que las autoridades ingresen al área; también hacen otras labores para los narcos.
Un informe del Departamento de Estado, citado por TNYT, indica que regiones enteras de Guatemala están bajo el control total de los narcotraficantes; y el gobernador de Petén afirmó que los carteles de drogas han comprado grandes ranchos ganaderos en aquel Departamento, con el propósito de lavar dinero y ocultar sus operaciones.
Gracias a mi amiga, Ana María, por la pista. La foto la tomé desde la pirámide de La Tigra, en 2005.






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