Ahi están el romero, el perejil, el tomillo y el orégano, que sobrevivieron a la arena del Pacaya y a los aguaceros y el viento de Agatha. De las plantas originales, a la hierbabuena le está costando prosperar; el chiltepar se quedó en las primeras de cambio; y la albahaca falleció semanas después. Las demás están en su salsa...o van a estarlo en algún momento, je je. Y todas parecen llevarse muy bien con los cactos y las suculentas.
Carpe Diem significa Apodérate del día y resume bien mi visión del mundo.
La libertad es el valor fundamental que guía mi vida y mis reflexiones en Carpe Diem.
Vivo en Guatemala, un país que aún está por ser construido y en el que los derechos individuales y la igualdad ante la ley tienen una existencia precaria. Por eso, aquellos son mis temas favoritos para estos comentarios. Con todo y todo, este espacio existe al amparo del artículo 35 de la Constitución de la República; y del 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (por si acaso).
Me gustan la cocina, la lectura y la compañia de mi famila y de mis amigos. También me gusta pasar tiempo conociendo mi país y a su gente.
Al perpetrar Carpe Diem -un espacio políticamente incorrecto- comparto con mis lectores algunas reflexiones y experiencias en busca de lo que es bueno, lo que es bello y lo que es pacífico.
¡Por la libertad y la razón!
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