Para determinar esto, tanto la Coordinadora Nacional de Desastres, como el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología y la Facultad de Ingeniería de la Universidad de San Carlos de Guatemala, usaron un georadar; aparato que localiza cavernas o anomalías hasta 40 metros bajo tierra.
¡Que bien que estén haciendo estudios técnicos! Hace añales, cuando yo era reportero, el célebre ingeniero y palontólogo Roberto Woolfolk (QEPD), me mostró un plano de la ciudad y sus alrededores, mismo que mostraba fallas geológicas como cicatrices casi en todas partes. Recuerdo que había áreas con más densidad de fallas que otras; pero las había en abundancia. Y supongo que la tecnología actual puede localizarlas mejor, e identificar mejor sus características.
Lo que es cuestionable es que las autoridades pretendan desalojar a las personas de sus propiedades, y peor aún, si eso se hace por la fuerza.






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