La idea se le vino a la cabeza, al Vice, luego de que el Tío Sam le retiró la visa al subsecretario de Espadita contra las adicciones y el tráfico ilícito de drogas. Cuando esto ocurrió, don Rafita se distanció con premura de su funcionario y dijo que no lo conocía, que nunca interactuó con él y que cree haberlo visto un par de veces en alguna reunión.
Espadita tiene mala suerte con sus allegados; porque hace poco, su secretario privado se vio involucrado en el escándalo de la pititanga roja, debido a que -aparentemente- cobraba doble sueldo y a que en la oficina del Plan Trifinio, que depende de la Vicepresidencia, usaban fondos de los tributarios para comparar pastillas contra la impotencia, ropa interior erótica y otros artículos que no tenían nada que ver con la naturaleza de la administración pública.
Espadita va a hacer, ahora, algo que a mí me parece un mal ejemplo. Va a renunciar a la responsabilidad de elegir bien a sus funcionarios y la va a descargar en otros. Does it ring a bell?






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