A lo largo de mi experiencia en Aquí el mundo, Tele Prensa y Siglo Veintiuno, en muchas ocasiones fui testigo de cómo estos periodistas audaces -y aveces temerarios- no dudan un momento en cumplir con su misión (y con su vocación).
Por eso me da muchísima pena la muerte de Archila; como me da pena cuando mueren un bombero, un policía, o un soldado en sus correspondientes campos de acción. Va mi sentido pésame a la familia de Aníbal Archila, que ayer tuvo que supultarlo.






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