Hay un juego cuya canción dice: A pares y nones vamos a jugar; y este cuate entendía A paresinola vamos a jugar; pero como el asunto le parecía incoherente, interpretó que lo que decía la canción era Apareció un ala. Y así cantaba él la canción.
Hay una pieza de Madona que dice: Señorita más fina; y este otro cuate entendía Señorita matutina.
Una de las que más me divirtió es la historia de este cuate que, aquel verso de Pinocho que decía: Todo esto será en vano, le falta el corazón, a él le sonaba como A todo ser humano le falta el corazón, y así lo cantaba.
La más elaborada y compleja de todas es de las iglesieras de La Costa Sur. Allá hay una canción que dice Derrama una estrella/ divino fulgor./ Hermosa doncella/ nos dio el Salvador. Pues bien, las señoras en cuestión la cantan así: De rama, a una estrea/ divino fulgor/ Hermosa doncea/ nos dio El Salvador; y esto es por dos razones. La primera es por la dislexia musical; y la segunda es porque entienden que no es veia, sino vea; que no es feia, sino fea; y que no es seia, sino sea. Ergo, no es estrella, sino estrea. Por ese mismo motivo, no es doncella, sino doncea. Y la mara cree que El Salvador es el país vecino.






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