En noviembre de 2009, la Costra Nostra chapina anduvo de amores con Lula, el Presidente de Brasil, y rapidito resultó que los tributarios chapines íbamos a tener que comprar 6 aviones brasileños por valor de $99 millones; y en ese contexto se gestó el negocio del Transurbano que implica la compra de autobuses brasileños y un préstamo por $420 millones de un banco de desarrollo de aquel país sudamericano.
Con amigos así, ¿quién necesita enemigos?






1 comentarios:
Alguna vez escuché que los guatemaltecos (y latinos en general), no teníamos guerras con otros países, tal y como ocurre con los países del medio oriente o con otros asiáticos por ejemplo, porque nosotros mismos somos nuestros propios enemigos.
Cosas para reflexionar.
Saludos
Publicar un comentario