A mí me llama la atención lo dicho por Montenegro porque ella no es novata en estas cosas y porque lleva años y años de bregar en luchas que no sólo le han traído enormes presiones psicológicas y emocionales, sino que la han enfrentado directamente con la fuerza bruta. Si con esos antecedentes, Montenegro está preocupada ahora, debe ser porque el bombardeo es intenso y está alcanzando límites que ella considera necesario denunciar.
¿A qué le teme tanto la gente que maneja Mi familia progresa? ¿Qué tanto hay que ocultar ahí, que sea tan necesario mantenerlo a la sombra? ¿Qué tanto peligro percibe Montenegro? ¿Qué esconde Mi familia progresa que hace que por eso se pierda la cabeza?
Esta entrada fue publicada en el diario Siglo Veintiuno.






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