Afortunadamente para la teoría, este frío también se explica en el calentamiento global, según Al Gore y Cia. Si hay calor, es por el calentamiento global. Si hay frío, también. Si hay sequía, calentamiento global. Si hay inundaciones, también. ¡Genial embuste!
Negar el cambio climático basándose en que hace frío durante el invierno septentrional es comprable a decir que no existe hambre en el mundo porque los índices de obesidad han subido exponencialmente en occidente. Quizás el error está en llamarle calentamiento global, a una alteración en el balance climático mundial. Es este desbalance el que provoca inundaciones en unos sitios y sequías en otros, así como temperaturas extremas en verano e invierno.
Probablemente otro error común es ponerle a un fenómeno tan inmenso, como lo es el cambio climático, el rostro de un solo hombre. Y si, en este caso, Al Gore no tiene todas las respuestas, tacharlo de farsante y desechar años de investigaciones y evidencias.
Puede que Al Gore sea en realidad un farsante, un mal bastante común dentro de la clase política a la que él pertenece, pero esto no tiene nada que ver con el impacto que los casi 7 millardos de seres humanos tenemos en nuestro entorno.
Si observamos el impacto que un grupo de hormigas puede llegar a tener en su ecosistema, suena bastante inmaduro e infantil pensar que los seres humanos, con nuestra densidad demográfica y nuestro alcance tecnológico, capaz de modificar el paisaje radicalmente, no tenemos ningún impacto sobre nuestras aguas y nuestra frágil atmósfera.
La ciencia no es dogma y está abierta a debate, por eso es irresponsable tomar lo que Al Gore y su organización nos dan como verdad absoluta, o desecharlo y quedarnos en la total obscuridad, con nuestro amado Lago de Atitlán oliendo a mierda.
El otro día escuché en una radio que decía una locutora, en un tono bastante serio: "Los científicos ya han llegado a la conclusión de que éste frío es consecuencia del calentamiento global". No me podía dejar de reir de semejante contradicción...
Carpe Diem significa Apodérate del día y resume bien mi visión del mundo.
La libertad es el valor fundamental que guía mi vida y mis reflexiones en Carpe Diem.
Vivo en Guatemala, un país que aún está por ser construido y en el que los derechos individuales y la igualdad ante la ley tienen una existencia precaria. Por eso, aquellos son mis temas favoritos para estos comentarios. Con todo y todo, este espacio existe al amparo del artículo 35 de la Constitución de la República; y del 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (por si acaso).
Me gustan la cocina, la lectura y la compañia de mi famila y de mis amigos. También me gusta pasar tiempo conociendo mi país y a su gente.
Al perpetrar Carpe Diem -un espacio políticamente incorrecto- comparto con mis lectores algunas reflexiones y experiencias en busca de lo que es bueno, lo que es bello y lo que es pacífico.
¡Por la libertad y la razón!
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5 comentarios:
Y el cielo limpio, despejado, la vista preciosa! Andrea.
P.D. Por aquello de la sensación térmica, al nadar no se siente frío.
Afortunadamente para la teoría, este frío también se explica en el calentamiento global, según Al Gore y Cia. Si hay calor, es por el calentamiento global. Si hay frío, también. Si hay sequía, calentamiento global. Si hay inundaciones, también. ¡Genial embuste!
Negar el cambio climático basándose en que hace frío durante el invierno septentrional es comprable a decir que no existe hambre en el mundo porque los índices de obesidad han subido exponencialmente en occidente.
Quizás el error está en llamarle calentamiento global, a una alteración en el balance climático mundial. Es este desbalance el que provoca inundaciones en unos sitios y sequías en otros, así como temperaturas extremas en verano e invierno.
Probablemente otro error común es ponerle a un fenómeno tan inmenso, como lo es el cambio climático, el rostro de un solo hombre. Y si, en este caso, Al Gore no tiene todas las respuestas, tacharlo de farsante y desechar años de investigaciones y evidencias.
Puede que Al Gore sea en realidad un farsante, un mal bastante común dentro de la clase política a la que él pertenece, pero esto no tiene nada que ver con el impacto que los casi 7 millardos de seres humanos tenemos en nuestro entorno.
Si observamos el impacto que un grupo de hormigas puede llegar a tener en su ecosistema, suena bastante inmaduro e infantil pensar que los seres humanos, con nuestra densidad demográfica y nuestro alcance tecnológico, capaz de modificar el paisaje radicalmente, no tenemos ningún impacto sobre nuestras aguas y nuestra frágil atmósfera.
La ciencia no es dogma y está abierta a debate, por eso es irresponsable tomar lo que Al Gore y su organización nos dan como verdad absoluta, o desecharlo y quedarnos en la total obscuridad, con nuestro amado Lago de Atitlán oliendo a mierda.
El otro día escuché en una radio que decía una locutora, en un tono bastante serio: "Los científicos ya han llegado a la conclusión de que éste frío es consecuencia del calentamiento global". No me podía dejar de reir de semejante contradicción...
agradable ver a su sitio a mis amigos, muchas gracias!
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