Su sabor y su aroma acanelados y característicos son magníficos por sí solos; pero en el Fiambre alcanzan niveles extraordinarios. Hay butifarras en casi todo el mundo de habla hispana (y en Cataluña), y aquí en Guatemala son propias del Oriente del país. Recuerdo que no se quién le mandaba a mi padre unas desde Zacapa, o Chiquimula.
Ahora mismo estamos terminando de preparar el Fiambre en casa; y una tradición que nos tenemos es que mientras trabajamos en aquel plato comemos algunas butifarras, acompañadas por pan de horno de leña untado con mantequilla. Y a mí me gusta acompañarlas con un vaso de Whisky.
¡Salud, pues!, por las butifarras, por el Fiambre y por mi madre, mi abuela y mi bisabuela cuyas artes y enseñanzas hicieron posible lo maravilloso que ahora estamos preparando. Y por Raúl y El Ale, que están picando y rodajando.
La foto es por Raúl Contreras.







1 comentarios:
¡Salud y buen provecho!
Mmmmmm ya se me hizo agua la boca.
Publicar un comentario en la entrada