Una buena noticia es que la corrupción que en tiempos de la administración del Frente Republicano Guatemalteco de Efraín Ríos Montt, y de Alfonso Portillo está siendo investigada y que, en consecuencia, puede que no quede impune.
Otra buena noticia es que esto podría establecer algún tipo de precedente y que la corrupción de administraciónes posteriores podría ser investigada, perseguida y castigada. Y no quedaría impune.
Y, como al entendido, por señas, Los Colom pueden haber recibido un mensaje muy valioso: Si pierden el poder, no sólo no lo van a poder recuperar y su obra se va a perder; sino que algunos de sus dirigentes más destacados podrían ir a parar a los tribunales, o a la cárcel. A este último lugar ya fue a parar el vicepresidente de Portillo, Paco Reyes; y también podría ir a parar el mismísimo Expresidente.
Este dilema, al que se enfrentan Los Colom, debería poner en alerta a la sociedad guatemalteca; porque el costo de oportunidad que para la Unidad Nacional de la Esperanza tendría perder, en los próximos comicios, es elevadísimo. Y desde la Constitución de 1985 no hemos visto algo así...ni una administración que esté tan conciente de lo precario que es su futuro si es desplazada del poder.






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