Yo le digo San Nicolás porque no hace más que regalar aquí y regalar allá; y por cierto que a su esposa le digo Evita, como podría decirle Madame Déficit. Empero...no he visto que esos apodos peguen en el mainstream. Por ahí oí aque al Presidente le dicen Álguaro; pero...vaaaaya usted a saber por qué. Y en un intento propagandístico, que tampoco pegó, durante un tiempo le dijeron Gavilán.
San Nicolás, por supuesto no es el único presidente chapín con apodo. A Óscar Berger se le dice Conejo, por orejón; a Alfonso Portillo se le dice Pollo ronco, por su voz desagradable; a Álvaro Arzú, el difunto Padre Chemita le puso Mono de Oro; a Ramiro De León le decían Huevos Tibios, por aguado; y a Jorge Serrano le dicen Marrano, por obeso y porque rima. El más ingenioso es el de Vinicio Cerezo, conocido como Cemaco, porque las tenía a todas bajo un techo, en alusión a la publicidad de una tienda popular en Guatemala.
Antaño, los presidentes chapines también han tenido apodos: Juan José Arévalo era Chilacayote, por grandote; Manuel Orellana era Rapadura, por moreno; Jorge Ubico era El 5 por el número de letras en su nombre y en su apellido; y Carlos Castillo Armas era Cara de hacha por su nariz afilada.






2 comentarios:
Yo le digo pende-sidente Colom, por razones obvias - no se ve nada brillante ni inteligente en su administración
También le dicen "janano", pero no se por qué... ja ja ja.
Yo siempre he dicho que si uno quiere meterse a política en Guatemala lo primero que tiene que hacer (incluso antes de escoger ideología o partido :)) es buscarse un buen apodo, o sea, si de todos modos a todos los políticos les ponen apodo es mejor ponérselo uno mismo... no les parece?
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