miércoles, septiembre 16, 2009

Chen Shui-bian, una condena ejemplar

Compartir
El expresidente taiwanés Chen Shui-bian y su esposa -luego de un proceso judicial que duró 18 meses y en una sentencia que tiene 1000 páginas- fueron hallados culpables de corrupción, blanqueo de dinero y de falsificación de documentos. Y ambos fueron condenados a cadena perpetua.

¡Por supuesto que Chen alega que lo suyo es motivado politicamente!, criterio que comparten algunos políticos locales que están viendo cortar las barbas del vecino; pero lo cierto es que hubo un proceso judicial con todas las de la ley (y de acuerdo con el derecho), en una sociedad y un país en los cuales la institucionalidad tiene tradición.

En todo el mundo es menos usual de lo que debería el hecho de que un exgobernante sea debidamente investigado y enviado a prisión si se le encuentra culpable de actos delictivos. Más usual es que -si hubiera investigación alguna- la motivación política se manifieste en algún tipo de acuerdo, pacto o negociación.

Como soy optimista, pienso que en Guatemala estamos avanzando en esa dirección porque, con todo y la lentitud del proceso (como 4 años, en vez de 18 meses), el expresidente Alfonso Portillo atravisesa por un proceso judicial que es estupendamente similar. Y seguramente que nos vamos aproximando a una forma de sociedad mejor, si la posibilidad de investigar y procesar a exgobernantes sospechosos de corrupción se va haciendo tangible.

En ese sentido la condena de Chen es ejemplar y debe ser observada de cerca; sobre todo porque Guatemala y Taiwán son naciones hermanas y aprovechando que la institucionalidad en Formosa es un paradigma que muchos admiramos, incluso aquellos que tienen más simpatías por el régimen de Pekin, que por la República de China.

Claro que el de Chen no es el único caso de este tipo; pero el monto de la condena sí ha abierto nuevos horizontes. Alberto Fujimori, por ejemplo, fue condenado por corrupción, pero sólo a 7 años; en la República Domicana, Salvador Blanco fue condenado a 20 años de prisión pero luego fue liberado; en Bolivia, Luis García fue condenado a 200 años y todavía está preso; en Argentina, Rafael Videla también se halla en prisión, en tanto que Carlos Menem enfrenta juicios; y en Venezuela, Carlos Andrés Pérez cumplió dos años de cárcel, en su casa.

Luego de la condena ejemplar de Chen y luego de los antecedentes citados -y luego del antecedente de Portillo- los políticos chapines están advertidos en cuanto a que existe la posibilidad real de que sus actos de corrupción y de abusos del poder los lleven directamente a una celda. Y eso sin duda ha de desestabilizarlos y ponerlos nerviosos.

Que no nos extrañe, pues, que inicien movimientos para tratar de asegurar que sus acciones ilegales queden impunes.

La foto la tomé durante la visita de Chen a Guatemala en 2005.

0 comentarios: