Ahora son muy abundantes y se los encuentra en verdulerías, mercados y hasta en las calles de hecho, a mí me gusta comprárselos a Martin, en la 6 avenida y 17 calle de la zona 10. Esto no siempre ha sido así, en los 70 y 80 no eran tan comunes. A casa los llevaba una anciana de San Juan Sacatepequez, encantadoramente empacados en pequeñas canastas de hojas verdes y cada una de esas canastas era un pequeño tesoro. Antes de eso, cuando yo los conocí, eran todavía más escasos y en casa se servía un sólo plato y uno no alcanzaba a comer sino tres o cuatro sombrillitas.
Mi abuela y mis padres los preparaban con mantequilla, cebolla, sal, pimienta, jerez, perejil y maicena, que es como yo los prefiero, acompañados con buen pan francés de horno de leña. Pero aveces los hago así y los sirvo sobre spaghetti; o bien los uso en crema, sal y pimienta, tambièn para la pasta. Con fetuccini, también son muy sabrosos si se combinan con carne de pollo y una salsa a base de crema de esa ave y se hornea.
También son deliciosos de dos formas chapinas: en pulique y con frijoles colorados. En ambos casos, la presencia de anacates hace que algo que ya es bueno, aunque común, se eleve a dimensiones epicúreas. ¡En frijoles colorados son tremendos los anacates!
Los anacates vienen y van con la temporada de lluvias, así que se los encuentra entre julio y octubre.






1 comentarios:
Es lo mismo que los champiñones vdd?.. ps son bn ricos, aunq hay personas que se las llevan de burgas que no comen eso xq creen que xq son hongos son asquerosos o algo..
Pero las verdaderas personas con cultura somos las que lo comemos jeje..
Salu2
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