lunes, mayo 04, 2009
Doña Mari, echele la bendición a mi hija
Este diálogo sucedió en realidad. Doña Mari, perdone que la moleste; pero ya pasé a la iglesia y el padre no está y yo necesito que le echen la bendición a mi hija...y yo confío en usted ya sabe, dice una madre verdaderamente angustiada, acompañada por su hija de unos 19 años. Pase usted, con gusto, contesta Mari; pero ¿por qué es la prisa? Y a esa pregunta, la madre contesta: Es que va a pagar una extorsión, y yo quiero que diosito la acompañe y que regrese viva.
Etiquetas:
criminalidad,
delincuencia,
Guatemala,
inseguridad
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4 comentarios:
Qué tremendo, Luisfi. Me congelaste la sangre.
Ante el rotundo fracaso del gobierno, no queda mas que atenerse a la voluntad de Dios.
Pero...
y los que no tenemos religión?
y los ateos?
Esos son los que tienen la esperanza en propuestas reales y tangibles como ProReforma
¡Que obscena realidad!
Cruda realidad, no baja con agua, baja con sangre y dolor.
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