Como en las últimas semanas ha habido mucho viento, pensé que los ruidos que oía eran a causa del viento que había vuelto; y tardé tanto en despertarme que no sentí más que los últimos movimientos del temblor.
Ese de la media noche sucedió a otro de magnitud 4.9 que ocurrió a las 4:15 p.m., del 8 de marzo. Ese no lo sentí porque andaba caminando por la calle. Este último ocurrió a 80 kilómetros de Quetzaltenango y a 110 de la ciudad de Guatemala.






0 comentarios:
Publicar un comentario