Ello implicaría que, esa piñata de Q49 mil 723 millones, les sería asignada sin mayores discusiones; e ¡inaceptablemente! sin que haya un análisis serio de la priorización de gastos, la proporción de estos comparada con las inversiones, u otras cosas poco más o menos importantes, como el control de la calidad de aquellos gastos e inversiones.
En medio de todo el desatino hay dos sugerencias que vale la pena destacar: La primera es la de el Partido Patriota, que solicitó que las votaciones sean nominales; y esto es importante porque los electores y los tributarios debemos saber qué diputados votaron a favor de la expoliación, y cuáles no. Tenemos derecho a saber qué partidos políticos apoyan la piñata, y cuáles no. La segunda es de Nineth Montenegro, que se opuso a que la discusión feura de urgencia nacional. Y esto es importante porque es una irresponsabilidad aprobar el Presupuesto sin examinarlo detenidamente.







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